Mis sudaderas, como mis mochilas, gorras y botellas, surgen del deseo de crear algo que una arte, sostenibilidad y arraigo. Los bordados que las decoran nacen de mi práctica artística y están inspirados en el entorno en el que vivo. Porque realmente creo que somos parte de nuestro propio patrimonio natural y cultural, y que el arte puede tomar muchas formas, incluso la de una prenda que te acompaña en el día a día.
El bordado, al igual que el algodón orgánico de alta calidad con el que están hechas, asegura una personalización duradera pensada para resistir el paso del tiempo.
Para que tu sudadera, como tus recuerdos vitales, se quede contigo mucho tiempo y se sienta bien en el cuerpo y en la conciencia.





